Toujours l'amour...

¿Qué nos impide llegar al tan “inaccesible” y “difícil” amor incondicional?


Este es un tema que se repite en los cursos, en los procesos de coaching, en las tranquilas conversaciones delante de un aromático café (o una fría cervecita)... Vale, no es fácil llegar a sentirlo, pero sí es posible. Eso sí, lleva trabajo personal. Mucho trabajo.


Respondiendo a la pregunta.

Primero, la ausencia del amor hacia una misma / uno mismo. De ahí, una autoestima baja. Después, vienen el miedo a perder, a la soledad, al rechazo, el apego a ciertas ideas románticas (y muchas veces, demasiadas, muy dañinas) y a ese ideal de la mujer perfecta / el hombre perfecto que tenemos, en algunas ocasiones, desde la infancia. Las expectativas relacionadas con todo lo anterior. Y la espiral negativa se va alimentando cada vez más con todo tipo de pensamientos, emociones, sentimientos llegando, finalmente, a transformarse en un verdadero agujero negro.


Así que, el primer paso es hacia dentro: aprender a amarse.


Salir de cualquier relación de codependencia (en la que te olvidas de ti y de tus necesidades, te conviertes en invisible, crees y sientes que no eres NADA sin el otro o la otra – como dice la canción), de dependencia (en la que “no puedes vivir sin” el otro o la otra – como dice otra canción), o de independencia no-ecológica (te da igual lo que la otra parte sienta: tú eres así y punto; o, aunque te duela ver que la otra parte sufre, sigues porque tú “eres así” – seguro que hay alguna canción para esto también). Y, por supuesto, salir de TODA relación que te esté dañando de alguna manera.


Bien, ya que hemos dejado esto claro, a ver que nos queda. Pues la relación de interdependencia en la que hay independencia ecológica - se cubren tanto tus necesidades psicológicas como las de tu pareja siendo, cada uno de los dos, libres de SER vuestras mejores versiones. En este tipo de relaciones, además, no hay apegos, no hay exigencias ( puede haber peticiones), no hay expectativas ( hay objetivos, metas, Visión, Misión, Propósito), hay aceptación, apoyo, compromiso, crecimiento, contribución y eso es, básicamente, ¡atención!: el amor incondicional.


Viktor Frankl, neurólogo y psiquiatra, superviviente del Holocausto, fundó y desarrollo la logoterapia, una psicoterapia que propone que la voluntad de sentido es la motivación primaria del ser humano. En su extraordinario libro “El hombre en busca de sentido”, nos da unas pinceladas sobre una de las características más bonitas del amor:


“El amor constituye la única manera de aprehender a otro ser humano en lo más profundo de su personalidad. Nadie puede ser totalmente conocedor de la esencia de otro ser humano si no le ama. Por el acto espiritual del amor se es capaz de ver los trazos y rasgos esenciales en la persona amada; y lo que es más, ver también sus potencias: lo que todavía no se ha revelado, lo que ha de mostrarse. Todavía más, mediante su amor, la persona que ama posibilita al amado a que manifieste sus potencias. Al hacerle consciente de lo que puede ser y de lo que puede llegar a ser, logra que esas potencias se conviertan en realidad.”


Anthony De Mello, sacerdote jesuita, psicoterapeuta y escritor cuyos relatos van mucho más allá de cualquier religión (de hecho, algunas de sus ideas fueron revisadas y notificadas como no ortodoxas por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 24 de junio de 1998), en su libro “Una llamada al amor”, en la Meditación 6, propone un ejercicio para ayudarnos a acercarnos al amor incondicional o a reconocerlo si está ahí. Te invito a que lo pruebes:


“Si tuvieras que escoger entre tener compañía en la cárcel o andar libremente por el mundo en soledad, ¿qué escogerías?

Dile ahora a esa persona: "Te dejo que seas tú mismo/a, tener tus propios pensamientos, satisfacer tus propios gustos, seguir tus propias inclinaciones, comportarte tal como decidas que quieres hacerlo... "En el momento en que digas esto, observarás una de estas dos cosas: o bien tu corazón se resistirá a pronunciar esas palabras y te revelarás como la persona posesiva y explotadora que eres (con lo que es hora que examines tu falsa creencia de que no puedes vivir o no puedes ser feliz sin esa otra persona), o bien tu corazón pronunciará dichas palabras sinceramente, y en ese mismo instante se esfumará todo tipo de control, de manipulación, de explotación, de posesividad, de envidia... "Te dejo que seas tú mismo/a: que tengas tus propios pensamientos, que satisfagas tus propios gustos, que sigas tus propias inclinaciones, que te comportes tal como decidas que quieres hacerlo..."

Y observarás también algo más: que la otra persona deja automáticamente de ser algo especial e importante para ti, pasando a ser importante del mismo modo en que una puesta de sol o una sinfonía son hermosas en sí mismas, del mismo modo en que un árbol es algo especial en sí mismo y no por los frutos o la sombra que pueda ofrecerte. Compruébalo diciendo de nuevo: "Te dejo que seas tú mismo/a..." Al decir estas palabras te has liberado a ti mismo/a. Ahora ya estás en condiciones de amar. Porque, cuando te aferras a alguien desesperadamente, lo que le ofreces a la otra persona no es amor, sino una cadena con la que ambos, tú y la otra persona amada, quedáis estrechamente atados. El amor sólo puede existir en libertad. El verdadero amante busca el bien de la persona amada, lo cual requiere especialmente la liberación de ésta con respecto a aquél.”


Con todo el respeto y desde la humildad más absoluta, cambiaré el “te dejo” por “quiero”. “Te dejo” implica que le doy permiso. No necesita mi permiso.






Y con esto en mente, te propongo que leas tres poemas.


El primero, la “Oración Gestalt”, pertenece a Fritz Perls, médico neuropsiquiatra y psicoanalista, que fue el creador, junto con su esposa, Laura Posner, de la Terapia Gestalt:


“Yo soy YO y tú eres TÚ.

Yo no estoy en este mundo para cumplir tus expectativas y,

Tú no estás en este mundo para cumplir las mías.

Tú eres TÚ y yo soy YO.

Si en algún momento o en algún punto nos encontramos,

y coincidimos, es hermoso.

Si no, pocas cosas tenemos que hacer juntos.

Tú eres TÚ y yo soy YO.”


El segundo es un poema-respuesta del maestro zen Thich Nhat Hanh, que durante un retiro para psicoterapeutas en Colorado (EE.UU), formuló una primera reestructuración con este poema titulado "Interrelaciones":


“Tú eres YO, y yo soy TÚ.

¿No es evidente que nosotros “inter-somos”?

Tú cultivas la flor en ti misma/o,

para que así yo sea hermoso/a.

Yo transformo los desperdicios que hay en mí,

para que así tú no tengas que sufrir.

Yo te apoyo;

Tú me apoyas.

Estoy en este mundo para ofrecerte paz;

Tú estás en este mundo para traerme alegría”.


El tercero fue escrito en el año 2013 por Carmen Vázquez Bandín en la Conferencia para el XIII Congreso Internacional de Gestalt. Ella expresó que si la famosa oración de la Gestalt de Fritz Perls, hubiese sido escrita ahora, en el siglo XXI, podría haber quedado de la siguiente manera:


“Yo hago mis cosas y tú haces las tuyas.

En muchas de las cosas que hago, tú tienes mucho que ver,

Y en muchas de tus cosas yo he contribuido.

Yo puedo ser YO contigo mientras tú puedas ser TÚ conmigo.

Yo seré YO mientras tú seas TÚ;

Y aunque por casualidad nos hayamos encontrado,

Continuemos juntos o separados,

Nuestra vida nunca volverá a ser la misma ya que

Nuestro encuentro nos habrá enriquecido”.


Vale, he hecho trampa. Hay un cuarto. El mío. :-D Leyendo los poemas anteriores una y otra vez, no pude evitar hacer mi propia variante, desde mi perspectiva. Y ha quedado así:


“Yo soy YO y tú eres TÚ

Y a la vez comprendo y siento

Que tú eres YO y yo soy TÚ.

Yo aprendo de ti,

Tú aprendes de mi.

Juntos crecemos.

Nos apoyamos.

Nos acompañamos.

Pasado un tiempo,

Poco o mucho,

El bien ya estará hecho:

Ambos habremos avanzado,

Habremos aprendido a ser LIBRES

Estando juntos…o, tal vez, no.”


Ahora, tómate unos momentos para reflexionar. ¿Qué ha resonado contigo? Escríbelo. Deja que surja. Es para ti.


Y para cerrar, unos puntos que yo considero CLAVE en una relación:


1. Estar Presente:

  • Cuando estás con tu pareja, elimina las distracciones (internas y externas)

  • Regálale ese tiempo, TU tiempo, porque se lo merece

  • Haz que note que ESTÁS allí y no en otra parte

  • Escucha empática 100%


2. Recuerda que no se trata del otro, sino de TI. Mira hacia adentro primero pues aquello que sientes es tuyo y te corresponde a ti gestionarlo. Luego comprende al otro. Buscad juntos una solución (si fuera necesario).


3.Que uno de tus objetivos perpetuos sea una comunicación de calidad, desde la asertividad:

  • Honesta

  • Empática

  • Respetuosa

  • Cariñosa


4. Aceptar, que al igual que tú, el otro también tiene conductas inefectivas intentando cubrir sus necesidades psicológicas. No te lo tomes personalmente y sobre todo:


NUNCA

  • Ataques

  • Culpes

  • Chantajees

  • Amenaces con romper la relación (si lo haces, el otro estará continuamente en alerta, en general de manera inconsciente, y finalmente, cualquier minúscula señal de que algo va mal -aunque tenga fácil solución - hará que se le encienda la bombilla roja de “amenaza” y romperá la relación)


5. Ama a la otra persona más que a tus miedos.


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